Las fracturas de la mano - Hand Fractures

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La mano está compuesta de muchos huesos. Este marco sirve de punto de unión de los músculos que hacen que la muñeca y los dedos se muevan. Se produce una fractura cuando se aplica suficiente fuerza a un hueso como para “romperlo”. Cuando esto sucede hay dolor, inflamación y un menor uso de la parte lesionada. Muchas personas creen que una fractura es distinta de una rotura, pero es lo mismo (véase la Figura 1). Las fracturas pueden ser sencillas, en las que los fragmentos de huesos están alineados y estables. Otras fracturas son más complicadas: son inestables y los fragmentos de huesos tienden a desplazarse o cambiar de sitio. Algunas fracturas se producen en la diáfisis (el tronco) del hueso, mientras que otras rompen la superficie de la articulación. Las fracturas conminutas (cuando el hueso se rompe en muchos fragmentos) por lo general ocurren por causa de una fuerza de mucha energía y suelen ser inestables. Una fractura abierta (expuesta) ocurre cuando un fragmento del hueso sale por la piel. En el caso de las fracturas expuestas, hay cierto riesgo de infección.

Síntomas

Muchas veces, las fracturas se producen en la mano. Una fractura puede causar dolor, rigidez y pérdida de movimiento. Algunas fracturas causan una deformidad evidente, como un dedo torcido, pero muchas, no. Por la estrecha relación entre los huesos y los ligamentos y tendones, la mano puede quedar rígida y débil después que la fractura se consolida. Las fracturas que implican las superficies de las articulaciones pueden provocar artritis temprana en las articulaciones afectadas.

Tratamiento

Por lo general se necesita una evaluación y radiografías para que el médico pueda saber si hay fractura y ayudar a determinar el tratamiento. Según el tipo de fractura, el cirujano especializado en la mano puede recomendar uno de varios métodos de tratamiento.

Se puede usar una tablilla o yeso para tratar una fractura que no esté desplazada, o para proteger una fractura que se ha reducido [reparado]. Es posible que haya que reducir algunas fracturas desplazadas y mantenerlas en su lugar con alambres o clavos sin hacer una incisión. Esto se conoce con el nombre de reducción cerrada y fijación interna.

Otras fracturas podrían necesitar cirugía para poner el hueso en su sitio (reducción abierta). Una vez que los fragmentos del hueso están en su sitio, se mantienen así con clavos, placas o tornillos (véase la Figura 2). Las fracturas que alteran la superficie de la articulación (fracturas articulares) por lo general tienen que ponerse en su sitio con más precisión para restaurar la superficie de la articulación lo mejor posible. A veces, el hueso podría no estar presente o podría estar tan destrozado que no se puede reparar. En esos casos, podría ser necesario hacer un injerto óseo. En este procedimiento, se toma hueso de otra parte del cuerpo para dar más estabilidad. En ciertas ocasiones habrá que retirar el aparataje después de que la fractura se haya sanado lo suficiente.

Las fracturas que se han puesto en su sitio pueden conservarse en su lugar mediante un “fijador externo”, un conjunto de barras de metal fuera del cuerpo que se conectan a clavos que se colocan en el hueso por encima y por debajo del sitio de la fractura, y en efecto lo mantiene en tracción hasta que el hueso se consolida.
 
Una vez que la fractura tiene suficiente estabilidad se pueden iniciar ejercicios de movimiento para tratar de evitar la rigidez. El cirujano especialista en mano puede determinar cuándo la fractura está suficientemente estable.

Pronóstico

Para lograr una buena función, no siempre es necesario que haya un alineamiento perfecto del hueso en la radiografía. Puede verse un bulto óseo en el sitio de la fractura a medida que el hueso se consolida, lo cual se conoce como “callo de fractura”. Esto funciona como “soldadura por puntos”. Se trata de un proceso normal de consolidación, y el bulto por lo general se reduce de tamaño con el tiempo. Entre los problemas que se presentan con la consolidación de las fracturas se pueden citar rigidez o cambio de posición, infección, lentitud en el proceso de sanación o absoluta incapacidad de consolidarse. Se ha demostrado que el hábito de fumar desacelera la consolidación de las fracturas. Las fracturas en los niños a veces afectan el futuro crecimiento de ese hueso. Se pueden reducir las probabilidades de complicaciones siguiendo cuidadosamente el consejo del cirujano especialista en mano durante el proceso de consolidación y antes de regresar al trabajo o a las actividades deportivas. Su médico podría recomendarle un programa terapéutico con tablillas y ejercicios para acelerar y mejorar el proceso de recuperación.

Figura 1: Ejemplos de fracturas en los dedos
Figura 2: Ejemplos de placas, clavos y tornillos usados para unir fracturas mientras se consolidan

© 2012 American Society for Surgery of the Hand

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